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domingo, 2 de noviembre de 2014

El mejor español

  El terremoto político de Podemos amenaza al sistema turnista del siglo XXI. Si Cánovas y Canalejas levantaran la cabeza, verían varias similitudes con el su propio sistema, el cual cayó, como una vaca en una piscina...de mala manera, y haciendo todo el ruido posible. Ya sabemos lo que pasó, guerras, huelgas, y mucha inestabilidad en general. Pero también, si nos ponemos a leer sobre la república de Weimar (en la Alemania de entreguerras) , la cosa es para echarse a temblar: un paro superior al 25%, corrupción, impuestos abusivos, diferencias entre ricos y pobres, etc. Salvo las reparaciones de guerras, la España actual es clavada. Una nación deprimida por el paso de algo, que ha sido similar a una guerra: la sobreabundancia de dinero y ladrones. Es ésta una de las etapas más grises de nuestra historia contemporánea; solamente comparable a la España de la posguerra.

 Ya que todos los políticos siguen poniendo cara de gilipollas, preguntándose el porqué de que la gente vota a los populismos, les hago un listado de por qué si se volviera a presentar Adolf Hitler, en España (en vez de en Alemania), desde luego ganaría de calle. Sólo un poco de labia, saber que decirle a un público desesperado (y desesperanzado), ya servirían para hacerse un hueco en la Moncloa. Ahí van, y probablemente se me olviden más de la mitad (Dios mío, son tantas, que es imposible):
  • Lo de Magdalena Álvarez, como dueña y señora de la estafa a los parados andaluces.
  • Lo de Willy Meyer, y demás eurodiputados y sus Sicavs.
  • Lo de la Infanta y el fiscal protector (¡?). Madre mía, yo siempre pensé que el fiscal siempre estaba para acusar, no para defender.
  •  Más facturas falsas de una UGT de puta pena.
  • Lo de las tarjetas opacas, de Caja Madrid.
  • Lo de Bárcenas, que parece no tener fin.
  • Lo de Granados (y toda la comunidad autónoma de Madrid ), que es era el que iba de bueno, dando ejemplos en las tertulias de Intereconomía. 
  • Lo de Marbella o Jerez...mejor no comentarlo. Aunque raro es el pueblo o ciudad de nuestro país que no tenga un desfalco.
  • Lo de los sindicatos y la Junta de Andalucía con los cursitos de FPO, lo de Delphi, Mercasevilla, lo del Plan Bahía...
  • Lo de la patronal, mangancia y grandes empresas arruinadas: Viajes Marsans, Iberia...
  • Lo de Castellón, su presidente de Diputación y toda su harca.
  • Lo de Ciu y los Puyol, lo del Palacio de la Música, etc.  Vamos, los del España nos roba.
  • Los impuestos (que no sirven para nada, porque cada vez tenemos menos), que son cada vez más numerosos y más caros. Los últimos, los de las ventas de casas y las de la lotería.
  • La brecha entre ricos y pobres cada vez es mayor, pues el adinerado, cada vez gana más, mientras el resto, cada vez ganamos menos, y con menos derechos laborales. 
  • Mientras los bancos superan los test de estrés, no hay ningún crédito. 
  • A pesar de pagar una cantidad enorme de impuestos, no se ve resultado alguno de lo que sirven, pues cada vez vemos más reducido los presupuestos para sanidad, defensa, policias, educación, mantenimiento de carreteras, ciudades...que luego, probablemente, descansen en alguna caja fuerte de Andorra o Gibraltar. 
  • Los políticos y cargos andaluces a sueldo de un colonizador de Gibraltar, como Picardo, declarado enemigo de España.
  • Y lo que ha salido y no me acuerdo, y lo que está aún, por salir. No se crean que esto ha acabado.
  La campaña a Pablo Iglesias le va a salir gratis, no le va a hacer falta, a este hombre, gastarse un duro en publicidad alguna. Pues ya se la hacen la propia desvergüenza de los participantes de un sistema, que se encuentra podrido hasta lo más profundo de su corazón. Y voy a ser sincero, me da pánico el populismo fácil, pero realmente, por otro lado, uno desea que entre aire fresco y que limpie toda la mierda que ha cangrenado a un país entero como el nuestro, en el que la ciudadanía, ya no sabe que votar. Los grandes partidos, han dejado huerfanos de ideales a sus votantes. Ya pueden cocinar todas las encuentas del CIS que quieran, lo tienen jodido, y lo que es peor, ellos mismos se lo han buscado.


sábado, 13 de abril de 2013

Fin de una época.

 Si algo me ha enseñado la vida es que cuando algo huele a final de ciclo, es mejor tomárselo con filosofía, y empezar a adaptarse a los nuevos tiempos. Todo lo que sea forzar algo que ya no ilusiona, es cerrarse puertas a uno mismo, y amargarse en algo que ya ni tiene futuro, ni se le espera. Ocurre con los trabajos, relaciones personales, amistades, amores, deportes, etc. También sirve ésto para aplicárselo a los países y sus sistemas. Cuando algo ya no levanta pasiones es muy mal asunto, porque sus ciudadanos, o súbditos, según se mire, ya ni creen ni piensan en un futuro colectivo prometedor. Desaparece entonces toda posibilidad  de prosperar, y llega el hartazgo más absoluto, y el fácil ascenso de los radicalismos.

 ¿A que viene ésto que comento?. No se asuste, no me pasa nada personal. Pero es la sensación que me transmite el sentir colectivo español cansado de una maquinaria estatal que se encuentra oxidada y torpe de movimientos. Cualquier aspecto ya es discutido del modo más agrio. Se perdió la ilusión infantil de la transición, y la creencia en un futuro colectivo.  El hartazgo que las últimas encuestas señalan, es cuanto menos preocupante: de momento los dos partidos grandes se pegan, con perdón, una ostia de cuidado en intención de votos. Por otro lado jueces y periodistas, otros dos pilares importantes de un sistema democrático también están peor mirados que los banqueros...que ya es decir. Y por último, la monarquía, que tuvo su valor en un determinado momento, pero que hoy día no goza de la simpatía de casi nadie. Salvando a sus palmeros, claro. Y aunque salgamos de la crisis económica, que seguro que sí, lo que está claro que estos duros años han marcado un antes y un después en la trayectoria de España.

 Políticos cobardes y corruptos, jueces estrellas y estrellados, periodistas sensacionalistas, sindicatos más amarillos que la camiseta del Cádiz, famosos ostentadores, nobles y reyes vividores, empresas públicas, policías locales y asesores enchufados, banqueros y empresarios sinvergüenzas y ladrones, trabajadores cada vez más explotados y sin derechos, SICAV y liberados de impuestos...todo un cóctel, para una calle cada vez más agitada, para que se arme un pollo de cuidado. Sólo los que viven del sistema no ven su final, que es tan claro como el agua. O se toman medidas para que entre aire fresco, la cosa se renueve y vaya a mejor. O ya saben lo que ocurrió en la Alemania de Weimar donde un tal Adolf se hizo con el poder, o lo que pasó con la II República Española, el fracaso más mitificado de nuestra historia, la Rusia de los Zares, o la Francia del XVIII. Pero siento decirlo, todo huele a mierda, y me temo que nadie va a limpiarla.