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sábado, 8 de agosto de 2015

Cocinando...con microondas.

 Hay que reconocerlo, el verano es aburrido en cuanto a temáticas para escribir; uno se relaja, y vive la playa, los torneos veraniegos, las noches en blanco de los distintos pueblos y ciudades, y los telediarios, que pueden ser fuente de inspiración, son también soporíferos, y uno se encoraja cuando ve un incendio provocado tras otro (cadena perpetua o sacrificio humano al Dios Pan pido yo, para estos desgraciados). Para colmo, el resto de programación es de temporada baja; pero sí que hay una cosa que no nos abandona ni en las horas más estivales de los últimos años: los cocineros.

 Están a la última en la Primera de TVE, y en las encuestas del CIS, y uno, no sabe donde se practica más la tosta de choped en lata con reducción de ali oli al sol. Aunque me temo que en la última, donde según las encuestas, el PSOE gana por intención de voto, pero el PP ganaría las elecciones...ya me creo cualquier cosa en España, un nación donde un partido puede gobernar sacando un sólo escaño haciendo un tetrapartito que es algo igual de disparatado que los triunviratos de Roma, en el cual, acababan asesinándose los unos a los otros. Aquí, el resultado está claro, el PSOE se cargará a todos aquellos que se alíen con él, lo ha hecho con el PA, con el PSA, con IU, y lo acabará haciendo con Podemos. Es una curiosidad, en nuestra nación que el voto de la izquierda se encuentra fragmentado, salvo cuando gana el partido socialista, que recibe los votos de los partidos menores, a los cuales, les pasa factura la responsabilidades propias, y las del partido con el que se han aliado...que al final, como cierto amigo cabroncete que yo tenía, hacía las putadas, pero luego la culpa era del que estaba al lado. Total, que al final se come a todos guisados con papas. En el caso del PP, todo es nuevo, antes era el voto unificado de la derecha, pero la entrada de Ciudadanos en el panorama nacional, y el minusvalorado VOX, que no saca escaños, pero que ambos, les quitan votos por la izquierda y derecha de las distintos alas de un partido que se ha dedicado a soltar guantazos a dos manos a la ciudadanía que le votó, y que ahora que le ha visto las orejas al lobo (o a la manada entera diría yo) es cuando quiere hacer políticas sociales, en una España con sueldos de 400 euros. Claro está, que se va a comer sarandonga, arroz con bacalao, en las próximas elecciones. Para colmo de males, tenemos en Cataluña a un Artur Mas (más carajote no puede ser), que se empeña en meter el bogavante constantemente, porque la gamba ya se le ha quedado corta.

 En fin, siempre nos quedará Cocineros al Volante, con un jurado, como no, compuesto por un andaluz y vasco (que original en los últimos tiempos) como continuación veraniega y jartible de Masterchef, en una época que todo el mundo que puede come en los bares o de microondas, cuando viene de la playa. Pero al fin y al cabo, pone de relieve el éxito de lo gastronómico en nuestra nación, y es que a los ciudadanos de nuestro país les importa un comino (o azafrán) el hecho de si la macroeconomía de España es de las punteras de una Europa decadente, o si la Guerra Civil tenía que haber acabado de un modo u otro, o de si quieren ser una nación dentro de un cúmulo de naciones, dentro de un país de países en la república independiente de mi casa, o de si hay que cambiar la constitución, o guillotinar al Rey en la Plaza Mayor de Madrid. A todos y a cada uno de nosotros, lo que de verdad nos interesa, y a los políticos les da igual, es que podamos comer bien todos los días del año, y a ser posible, darnos un homenaje en algún restaurante, de vez en cuando. El resto, es como un guiso de papas con chocos, que para tragárselo hay que tirar de sal de frutas o de un tónica. Y el resto si la cosa va bien, de postre, y si no, pues nada, que no está la cosa para muchos caprichos.


sábado, 22 de junio de 2013

El gordo siempre coge por el lado más estrecho.

 Soy gordo, lo reconozco, hay que fastidiarse. Pero el tiempo no pasa en balde, y si con quince años tenía los abdominales como una tableta de chocolate, ahora resulta que la tengo como un alfajor de Medina. Antes que estaba delgado, todos incidían en que había que comer más, y a pesar de que devoraba como una manada de hipopótamos, no esponjaba ni de broma. Pero e aquí, que para jodienda de uno, pasado los veintitantos, el que no empieza a tener canas, se queda calvo, o engorda como un manatí. En mi caso me han ocurrido el primer y el último caso. Aunque hay gente que se conserva exactamente igual. 

 Pero he de decirlo, no es uno de mis principales problemas en esta vida. Vamos, que no me quita el sueño. Lo que me fastidia es la masa de gente diciéndote aquello de "tio, estás más gordo", "no veas la buena vida...", y demás tópicos facilones que se suelen gastar en estas ocasiones. En esta sociedad española, y en la occidental en general, está mejor visto un tío "ciclado" de esteroides, epidroles, proteínas y demás basura fastidia-hígados. Están mejor valoradas las tetas asiliconadas de una niñata poligonera y teñida que prefiere gastarse el dinero en implantes mamarios y en la depilación de sus partes más íntimas, o una anoréxica digna de Auschwitz que cualquier mujer normal. ¿Que tienen en común el ciclado y la poligonera, aparte de escuchan reggaeton?. Pues que están llenos de productos químicos por cualquier parte de su cuerpo. Es tanta la porquería que se meten para estar perfectos de cara a la galería, que entre un campo fumigado y ellos hay la misma química. Sin embargo, esta sociedad hipócrita me va a echar en cara que me coma un bocadillo de chicharrones, mientras que las porquerías que te venden las tiendas de nutrición deportiva están genialmente vistas, a pesar de que muchas de ellas necesitan un protector de estómago o de hígado. 

 Así que ya les digo, adelgazar, adelgazaré. Volveré al deporte cuando deje de tener los problemas musculares que tengo, pero nunca me pincharé nada. Ni por accidente. Porque como manda la tradición, mientras esté gordo, tengo derecho a pasar por medio por el sitio más estrecho. Yo lo exijo. Es mi derecho, y lo voy a ejercer. Disfruten de las hogueras de San Juan y un saludo.