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miércoles, 4 de octubre de 2017

Quien a guillotina mata a guillotina muere.

 No sé, sinceramente, porque la asignatura de Historia es de las más "hueso" junto con las matemáticas o la lengua; tal vez sea porque la forma tradicional de enseñanza se ha basado en aprenderse de corrido, y como un papagayo, la lista de los reyes Godos o de los emperadores romanos, así como su vida y obra. Y eso es un tostón, incluso para los que amamos tan bella disciplina. Además de aburrido, simplifica en exceso y reduce al máximo la realidad de los tiempos que se estudien en el momento, ya que la Historia como materia es simplemente la historia de la vida, y como todo en ella, sucede por algo, no porque sí. Ya no voy a entrar en si los vencedores son los que hacen prevalecer su versión o si hay que mirar más fuentes, que por supuesto, es lo más lógico si uno quiere enterarse de algo, y darse cuenta que detrás de los personajes históricos (y quienes escribían) no hay un papel, sino personas, como lo somos cualquiera de nosotros, y que tenían sus preocupaciones, motivaciones, tendencias políticas o manías, como nos pasa a todos. Porque al fin y al cabo hay una realidad en todo esto: que los personajes del presente, los seres anteriores, y los que pasarán, son víctimas o beneficiarios de su tiempo, y no serían como son, sino fuera por sus experiencias personales.

 Ahora bien, explicado todo esto, hay que decir, aunque sea un tópico, que la historia se repite en muchas ocasiones, y que a día de hoy, es difícil no hablar de lo que está sucediendo en Cataluña. Algo de lo prefiero abstenerme de opinar, ya que no soy el más cualificado para ello. Y no me voy a remitir al típico ejemplo de lo sucedido durante la II República y de como resolvió el "asunto catalán". Tampoco voy a hablar de si Rusia tal o cual, pues para mí, la injerencia extranjera puede estar, pero no nos vayamos a engañar, esto es mérito exclusivo de todos los políticos españoles, catalanes o no, que se han pasado la vida buscando problemas externos o internos donde no los había, por causa de su incapacidad para solventar los auténticos obstáculos usuales de los ciudadanos, es decir, llegar a fin de mes, tener tiempo libre y disfrutarlo, tener un coche, una casa, irse de vacaciones los puentes o en verano, disfrutar de las Navidades, del fútbol, o del tute en el bar, poder darle unos estudios decentes a sus hijos, y que encontrasen un trabajo digno, entre las reales inquietudes de cualquier paisano de los pueblos o ciudades que conformamos nuestra nación. Y lo que es peor, no han sido útiles prácticamente ninguno, pues todos autonómicos, nacionales o locales, e incluso europeos, sólo han sido capaces de hacernos desviar la mirada de la auténtica realidad, que es lo cotidiano de nuestras vidas, de nuestros seres queridos, y de nuestras preocupaciones. Una vez más, los distintos "idearios" han buscado el enemigo fuera en lugar de agarrar al toro por los cuernos: los de izquierda recordando una y otra vez a un Franco que tiene que esta ya, como la pata de perico, de frío, en lugar de luchar por su verdadera esencia, que es la de la lucha por los trabajadores, de la que nos hemos quedado huérfanos. La derecha, echando la culpa a los mercados y a la competencia global para esconder que sólo son capaces de crear economías burbujeras del ladrillazo, y que con hoteles y bares se arregla todo. Por lo menos hasta septiembre. En las comunidades autónomas, ayuntamientos, diputaciones provinciales, cabildos insulares, satrapías locales o reinos de taifas, la cosa es todavía peor, porque indistintamente del color político, han echado las bostas de vaca hacia el vecino: Cataluña o el País Vasco hacia el resto de España, Andalucía y Extremadura hacia Cataluña, los canarios contra los peninsulares, los de Málaga y Cádiz contra los de Sevilla, los de Jerez contra todos, los de Vigo contra los de Coruña, los de Algeciras y Cartagena que se quieren independizar, igual que los de Andalucía oriental, los de la Macarena contra los de Triana, ricos contra pobres, empresarios contra trabajadores, y los mangantes de lápices del Ikea contra los que tangan en el ultramarino de la esquina de toda la vida. 

 La historia se repite una vez más, no en España, en el mundo, pasó con Julio César, con Robespierre, con Mussolini, con Gadafi, o con Trosky, todos ellos, y muchos más, cayeron en creer que alentando a las masas lograrían sus objetivos, y unos lo consiguieron, pero la mayoría, acabaron linchados o asesinados por la espalda, de manos de aquellos hombres y mujeres que un día consideró de su confianza. Hoy día no tiene porque ser literal, puede ser una muerte política, pero que más tarde o temprano, se dará, de eso no hay duda. Todos los políticos españoles han jugado con fuego, y espero, que no nos quememos todos, porque les voy a ser claro, espero que catalanes y resto de españoles, tengamos una vida en paz, y en condiciones, no sé si es mucho pedir, pero por como pinta el panorama, mejor voy preparando la carta al rey Baltasar, que es el único que nos hace caso a todos.


sábado, 8 de agosto de 2015

Cocinando...con microondas.

 Hay que reconocerlo, el verano es aburrido en cuanto a temáticas para escribir; uno se relaja, y vive la playa, los torneos veraniegos, las noches en blanco de los distintos pueblos y ciudades, y los telediarios, que pueden ser fuente de inspiración, son también soporíferos, y uno se encoraja cuando ve un incendio provocado tras otro (cadena perpetua o sacrificio humano al Dios Pan pido yo, para estos desgraciados). Para colmo, el resto de programación es de temporada baja; pero sí que hay una cosa que no nos abandona ni en las horas más estivales de los últimos años: los cocineros.

 Están a la última en la Primera de TVE, y en las encuestas del CIS, y uno, no sabe donde se practica más la tosta de choped en lata con reducción de ali oli al sol. Aunque me temo que en la última, donde según las encuestas, el PSOE gana por intención de voto, pero el PP ganaría las elecciones...ya me creo cualquier cosa en España, un nación donde un partido puede gobernar sacando un sólo escaño haciendo un tetrapartito que es algo igual de disparatado que los triunviratos de Roma, en el cual, acababan asesinándose los unos a los otros. Aquí, el resultado está claro, el PSOE se cargará a todos aquellos que se alíen con él, lo ha hecho con el PA, con el PSA, con IU, y lo acabará haciendo con Podemos. Es una curiosidad, en nuestra nación que el voto de la izquierda se encuentra fragmentado, salvo cuando gana el partido socialista, que recibe los votos de los partidos menores, a los cuales, les pasa factura la responsabilidades propias, y las del partido con el que se han aliado...que al final, como cierto amigo cabroncete que yo tenía, hacía las putadas, pero luego la culpa era del que estaba al lado. Total, que al final se come a todos guisados con papas. En el caso del PP, todo es nuevo, antes era el voto unificado de la derecha, pero la entrada de Ciudadanos en el panorama nacional, y el minusvalorado VOX, que no saca escaños, pero que ambos, les quitan votos por la izquierda y derecha de las distintos alas de un partido que se ha dedicado a soltar guantazos a dos manos a la ciudadanía que le votó, y que ahora que le ha visto las orejas al lobo (o a la manada entera diría yo) es cuando quiere hacer políticas sociales, en una España con sueldos de 400 euros. Claro está, que se va a comer sarandonga, arroz con bacalao, en las próximas elecciones. Para colmo de males, tenemos en Cataluña a un Artur Mas (más carajote no puede ser), que se empeña en meter el bogavante constantemente, porque la gamba ya se le ha quedado corta.

 En fin, siempre nos quedará Cocineros al Volante, con un jurado, como no, compuesto por un andaluz y vasco (que original en los últimos tiempos) como continuación veraniega y jartible de Masterchef, en una época que todo el mundo que puede come en los bares o de microondas, cuando viene de la playa. Pero al fin y al cabo, pone de relieve el éxito de lo gastronómico en nuestra nación, y es que a los ciudadanos de nuestro país les importa un comino (o azafrán) el hecho de si la macroeconomía de España es de las punteras de una Europa decadente, o si la Guerra Civil tenía que haber acabado de un modo u otro, o de si quieren ser una nación dentro de un cúmulo de naciones, dentro de un país de países en la república independiente de mi casa, o de si hay que cambiar la constitución, o guillotinar al Rey en la Plaza Mayor de Madrid. A todos y a cada uno de nosotros, lo que de verdad nos interesa, y a los políticos les da igual, es que podamos comer bien todos los días del año, y a ser posible, darnos un homenaje en algún restaurante, de vez en cuando. El resto, es como un guiso de papas con chocos, que para tragárselo hay que tirar de sal de frutas o de un tónica. Y el resto si la cosa va bien, de postre, y si no, pues nada, que no está la cosa para muchos caprichos.


lunes, 13 de octubre de 2014

El gran hermano yugoslavo.

  Que la política española ha tendido cada vez más a los extremos de cada espectro, creo que es como decir que hoy llueve. Nada nuevo bajo el sol. La crisis, y los malos gobernantes, personalizado, especialmente en Zapatero, quien antes de la aparición de los malos tiempos, ya se encargó concienzudamente en dividir a los españoles, en vez de en unirlos, han logrado (juntos) lo que en la anterior dictadura: que nadie pueda opinar libremente, sin jugársela. Gracias a su nefasto gobierno (que ojo, Rajoy puede que haya superado, y por goleada), quedó la herencia envenenada de un nacionalismo catalán ciclado de esteroides, cuando, realmente todo andaba tranquilo. Pero el boom de estatutos, era más necesario (entiéndase la ironía) que la industrialización de las zonas deprimidas. Ponga un estatuto en su vida, fue el lema. Un estatuto autonómico es la solución a todos sus problemas. Y entonces, todos vimos como natural, como mierdas semejantes, con más artículos que la propia Constitución del 78, se creaban en todas las taifas de Alí Babá que tenemos, y se ratificaban en seguidos referéndums con un 25 % de participación o similares. Y de aquellos polvos, estos lodos.

  Pero no somos los únicos gilipollas, ahí está el primer ministro Cameron, que se la ha jugado (y todos nosotros también) con Escocia. Pero si hay un referente claro es el de Yugoslavia, que dio, incluso, nombre, a este fenómeno del nacionalismo agresivo: el de Balcanización. Todos sabemos lo que ocurrió en este país, que era de los que más potencial tenía en Europa. Pero también es verdad, que todos los demás europeos vemos como muy lejano, una posibilidad como la yugoslava, y que además, los vemos distintos, más "salvajes y atrasados" que nosotros. Cuando la realidad, es que no se diferencian, ni se diferenciaban, de ninguno del resto de europeos. Son como todos nosotros, ni más ni menos. Pero cayeron antes, en el fenómeno del nacionalismo agresivo, y como respuesta errónea, el gobierno de Belgrado dio alas a las milicias paramilitares (un fallo similar al de nuestro gobierno de la II República). El fenómeno, no era nuevo: las dos regiones más ricas e industrializadas, Croacia y Eslovenia, se querían independizar porque sencillamente, no querían ayudar a las regiones más pobres y agrícolas, Serbia y Bosnia. Simplemente, se creyeron mejore que las demás, ¿Les suena de algo?. Todo ocurrió en la crisis de las economías emergentes de la década de los noventa. Del resto, creo que me lo puedo ahorrar el contarlo, porque ya lo sabemos todos. Odio, matanzas, hambrunas, etc. Todo, entre vecinos que hacía años se llevaban igual de bien que nosotros.

  Lo nuevo viene ahora, después de tantas matanzas, y barbarie, resulta, que las mismas repúblicas quieren formar parte de la Unión Europea, porque juntos somos más fuertes. Y lo que es peor, dentro de la juventud de la antigua Yugoslavia, se añora un pasado común. Todos creen que el nacionalismo existente, cuando menos ha sido, y es, asfixiante, y que tener fronteras cada dos kilómetros, es un auténtico atraso. Cuando hoy día, de Portugal a Polonia, uno puede pasar libremente, sin parar en ninguna valla. Fiel reflejo de lo que les cuento, es lo ocurrido con un realty show, similar al Gran Hermano, en el que uno o dos ciudadanos de cada república, compartían hogar, siendo muy seguido por la audiencia de los distintos países. Y es que la nostalgia de tiempos mejores, se ha hecho presente, entre todos aquellos, que se han dado cuenta, de cuanto disparate, pueden lograr, hacer presente, tanto mal político.





lunes, 19 de mayo de 2014

Memoria histérica, ¿Y ahora que?. Sábado 15 de mayo de 2010, a las 17:24.

  Eah, al carajo, también los funcionarios sufren la crisis, toda la vida opositando para que la final tan jodido sea enero como febrero. Evidentemente, con el modelo especulativo occidental, los que sufren son los del pueblo, los que trabajan para las empresas y para el estado, mientras políticos y adinerados siguen pagando menos de lo que deben, además de irse de rositas por derrochar el dinero de todo el mundo. Sinceramente, nos lo hemos creído, nos hemos entrampado más de la cuenta, mientras vivíamos en un país, que se declaraba como ¿octava? potencia económica, y que se había desarrollado mucho desde el franquismo.

 El contagio de los mercados y bancos hacia los ciudadanos, en sus políticas de derroche ha sido impagable, nos han engañado como a chinos. Pero realmente, tanto con Felipe, como con Aznar y éste, se escondía, una tremenda realidad: cada mes (del glorioso boom inmobiliario) se presumía de las tremendas cifras de contratos laborales en España, superando a países como Alemania o Francia; lo que nadie contaba, es que se contrataba a más gente porque, sencillamente, se despedía al mismo número de empleados; pues la mayoría eran empleos inestables, de tres o seis meses, indefinidos, en el mejor de los casos, ya que la palabra "fijo" desapareció del mapa hace mucho tiempo. No ha existido nunca una estabilidad familiar, por lo tanto ha habido menos natalidad, deteriorando el sistema de pensiones a la larga, e incluso a la propia Seguridad Social, que tanto nos ha costado conseguir. Las empresas han abusado, y siguen abusando, aprovechándose de la crisis, creyendo que sus trabajadores son siervos atados a la tierra, tanto que hacen dudar de si la crisis es verdaderamente un accidente, o simplemente una coyuntura más para atar más al trabajador, con empleos basura. Pero mientras los españoles sigamos pensando así con el típico: eso es lo que hay; nos la van a dar por todos lados.

 Los únicos que estaban estables eran dos tipos de ciudadanos, los prejubilados (tipical spanish) y los funcionarios, muchos de éstos últimos, sobre todo los pseudointelectuales, han jaleado proclamas y pamplinas propias de la época, típico síntoma del que no tiene nada que hacer. Han visto como en un país se llegaba cuatro millones de parados, sin que aquí pasara nada, porque, total, yo ya tengo mi sueldo fijo. Es muy fácil pertenecer a una idea política, sea del color que sea, rojo o azul, teniendo tu pan asegurado en la mesa. Pero no se han acordado del que le ríe los chistes al tonto de turno a costa de los demás, sufrirá los mismos chistes del mismo personaje, pero hacia su persona, pues el tonto, al fín y al cabo se ríe de todos. No han visto las orejas al lobo; ahora que les recortan el sueldo (un año, mientras que al resto no hace falta que nos lo recorte, porque sino tendríamos que pagar por trabajar) se quejan, y habrá una posible huelga general, que se podía haber hecho antes con los abusos de las empresas, pero para los sindicatos, esas mejor no tocarlas, pues tiene más poder que el estado. Ésto marca la realidad que va haber en el siglo XXI, especuladores y empresas, manejando la bolsa a su antojo, para obtener extremos beneficios, a costa de recortar las libertades del estado y de los ciudadanos.

 ¿Porque no cambiar la Memoria Histórica de la Guerra Civil, al siglo XIX?, nos va a servir de mucho más, porque sólo así nos daremos cuenta, de cómo quieren las empresas que trabajen sus empleados, en condiciones similares a las de aquellas fábricas, mientras sus propietarios se enriquecen y ganan poder.

sábado, 13 de abril de 2013

Fin de una época.

 Si algo me ha enseñado la vida es que cuando algo huele a final de ciclo, es mejor tomárselo con filosofía, y empezar a adaptarse a los nuevos tiempos. Todo lo que sea forzar algo que ya no ilusiona, es cerrarse puertas a uno mismo, y amargarse en algo que ya ni tiene futuro, ni se le espera. Ocurre con los trabajos, relaciones personales, amistades, amores, deportes, etc. También sirve ésto para aplicárselo a los países y sus sistemas. Cuando algo ya no levanta pasiones es muy mal asunto, porque sus ciudadanos, o súbditos, según se mire, ya ni creen ni piensan en un futuro colectivo prometedor. Desaparece entonces toda posibilidad  de prosperar, y llega el hartazgo más absoluto, y el fácil ascenso de los radicalismos.

 ¿A que viene ésto que comento?. No se asuste, no me pasa nada personal. Pero es la sensación que me transmite el sentir colectivo español cansado de una maquinaria estatal que se encuentra oxidada y torpe de movimientos. Cualquier aspecto ya es discutido del modo más agrio. Se perdió la ilusión infantil de la transición, y la creencia en un futuro colectivo.  El hartazgo que las últimas encuestas señalan, es cuanto menos preocupante: de momento los dos partidos grandes se pegan, con perdón, una ostia de cuidado en intención de votos. Por otro lado jueces y periodistas, otros dos pilares importantes de un sistema democrático también están peor mirados que los banqueros...que ya es decir. Y por último, la monarquía, que tuvo su valor en un determinado momento, pero que hoy día no goza de la simpatía de casi nadie. Salvando a sus palmeros, claro. Y aunque salgamos de la crisis económica, que seguro que sí, lo que está claro que estos duros años han marcado un antes y un después en la trayectoria de España.

 Políticos cobardes y corruptos, jueces estrellas y estrellados, periodistas sensacionalistas, sindicatos más amarillos que la camiseta del Cádiz, famosos ostentadores, nobles y reyes vividores, empresas públicas, policías locales y asesores enchufados, banqueros y empresarios sinvergüenzas y ladrones, trabajadores cada vez más explotados y sin derechos, SICAV y liberados de impuestos...todo un cóctel, para una calle cada vez más agitada, para que se arme un pollo de cuidado. Sólo los que viven del sistema no ven su final, que es tan claro como el agua. O se toman medidas para que entre aire fresco, la cosa se renueve y vaya a mejor. O ya saben lo que ocurrió en la Alemania de Weimar donde un tal Adolf se hizo con el poder, o lo que pasó con la II República Española, el fracaso más mitificado de nuestra historia, la Rusia de los Zares, o la Francia del XVIII. Pero siento decirlo, todo huele a mierda, y me temo que nadie va a limpiarla.


viernes, 15 de marzo de 2013

Baja temeraria (con todas las letras).

 Hoy tengo un cabreo de copón de oro, entre la realidad laboral que nos rodea a todos, y las asquerosas medidas en contra de los parados que ha legislado, una vez  más, el señor Rajoy, quien a éste paso va a ser recordado como la "Apisonadora" que vino a aplastar, con una bota, la faz del estado de bienestar, y el carácter social de nuestra democracia. Que el hijo de puta (con todas las letras) de nuestro presidente y todos los cabrones (con todas las letras) de sus palmeros nos racaneen a los trabajadores y parados el poco dinero que nos hemos ganado de nuestra cotización, doblando un espinazo que ellos no han resentido nunca, es de pura vergüenza y de mierdas (con todas las letras) sin escrúpulos. Eso sí, siempre tendrán dinero para sus empresas públicas y millones de enchufados, para un rey cazaelefantes y su yerno apodado "El Vaquilla de La Zarzuela", para subvencionar películas que nadie quiere ni siquiera para piratearlas, bancos mafiosos, y para dar dinero a empresarios como Florentino Pérez para que hagan proyectos megalómanos que no sirvan de nada.
 
 Pero tranquilos, que siempre habrá gilipollas (con todas las letras) que les aplauda sus gracias en un mitin, en un senado que no sirve para nada, en un congreso que es un circo, o en el cementerio de elefantes que se ha convertido Bruselas. Siempre están esos cenutrios que aplauden cualquier tontería que diga su "lider", como si de una secta se tratara, que es lo que son, al fin y al cabo, todos los partidos políticos españoles. Como no hay democracia interna, se hace lo que dice el lider, con disciplina de voto por narices (democracia pura, oiga...) y no hay libertad de pensamiento, así nos va. Hemos caído en la más profunda de las mediocridades, en el clientelismo sobredimensionado, y en la bancarrota moral, que es más peligrosa que la económica. Son como aquellos nobles franceses que opinaban que el pueblo debía de comer pasteles sino tenían pan, cuando la Revolución Francesa. Nos cercenan todos lo derechos para seguir con sus privilegios, y los de toda su jarca. Pero como son unos analfabetos no sabrán que todos esos nobles acabaron con la cabeza cortada.
 
  Dos casos me han venido a reflejar cuanto de prodrido está el panorama español, uno de un alto dirigente andaluz de uno de las tres grandes siglas políticas, quien al parecer no paga sus consumisiones en los restaurantes cuando organizan alguna quedada informal con sus compañeros del partido. Lo peor no es que no apoquine, sino que nadie sea capaz de decirle nada con respecto a eso, y el otro se vaya a su casa por la patilla. El otro fue uno de esos momentos "memorables" de Esperanza Aguirre en una tertulia de una de las emisoras de radio con mayor número de oyentes. La señora afirmaba con orgullo, mientras los palmeros aplaudían, que le encantaba las "Bajas temerarias", es decir, en las subastas públicas para las empresas. Aludía que lo mejor era lo más barato. Desconozco la vida y obra de esta mujer y su familia, pero dudo que algunos de ellos hayan trabajado con un contrato de tal tipo, por tres euros la hora, sin que te paguen la mitad de las veces, y con auténtica precariedad laboral. Es fácil hablar sin saber. En fin, diran que comamos pasteles en vez de pan, pero la realidad es que lo que tragamos son sapos del tamaño de la Catedral de Burgos. Que vergüenza.
 
 




 

sábado, 2 de febrero de 2013

Frases clásicas de un político.

 Sobre la valoración de los ciudadanos a los políticos pocas palabras bastan. El desprestigio es tal, que todo lo que pueda decir está de más en un blog como éste. Pero dentro del panorama nacional, se pueden catalogar según el periodo, y el poder, que en ese momento tengan en el partido, o en el gobierno. Yo lo divido en tres momentos claves, en los que cuando alguien les propone que cambien, de una jodida vez, algo que ya lleva tiempo coleando (como una ley de huelga, o un recorte de entes absurdos) te suelen salir con tres frases según donde se encuentre. Son tres periodos, como dije:
 
 - Periodo 1: Aún es un prometedor candidato, ganará o no. Y cuando le proponen algo a cambiar siempre suelta eso de "Cuando llegue al poder, prometo cambiar tal o cual asunto...". "Las cosas serán distintas conmigo..."
 
 - Periodo 2: Ya está en el poder, y ahora es cuando todos le reclaman aquello que prometió, y evidentemente, no va a cumplir. Es el momento de "Ahora hay otras prioridades...", "No puedo, porque las circunstancias no me dejan...", "Es la herencia...".
 
 - Periodo 3: Terminó el poder, y ya está jubilado, pero participa en tertulias de la tele o la radio. Y siempre soltará aquello de "Yo siempre quise cambiar tal o cual cosa, pero es que nadie me dejó...todos estaban en contra mía..."
 
 O sea, que lo de siempre, votemos a quien votemos, seguiremos con la misma mierda. Después diran que la democracia es un deber de todos, menos para la oligarquía de siempre, que para ellos es un derecho.
 
 

domingo, 16 de diciembre de 2012

La tonta del bote.

 Dicen por ahí fuera, que los gaditanos somos pacientes y que echamos buena cara al mal tiempo. Tal vez sea pura resignación, sabemos que todo lo tenemos perdido. No ganamos en nada, ni aunque nos pongan en un Red Bull y compitamos en una carrera de coches antiguos. Cádiz, nuestra querida Tacita de Plata se ha quedado en la nada, tiene menos poder que España con Merkel, que ya es decir... Un ejemplo es la Unesco y la declaración de Patrimonio de la Humanidad; hay al menos, tres cosas por las que nuestra ciudad debiera de tener una declaración de tal estilo: el casco antiguo y sus restos arqueológicos, murallas y demás; el carnaval y la Constitución de 1.812, ambos como tesoros inmateriales. Evidentemente, no se han declarado ninguno, a pesar de que la alcaldesa con peluca de los "Príncipes Encantados" lleva intentándolo desde, al menos que recuerde el año 1.998. Declarándose otras opciones que empezaron más tardes, teniendo además, ésta figura de protección los cascos antiguos de La Habana o San Juan de Puerto Rico, que son parecidos, pero...con 2.700 años menos de historia.

 Hay que compararse con el resto, y eso es muy mal síntoma, porque Cádiz, precisamente, debería de ser la referencia del resto. La racha no es buena en la ciudad, empezando por el futbol, que aunque sea un deporte, marca la realidad económica de una urbe en clara decadencia desde los años noventa. El favorecimiento de los astilleros de Ferrol en detrimento de los de Cádiz, las lineas de AVE o las autovías que no se han construido aquí, mientras se hacían en otros lugares muchos menos poblados; lo de las monedas del Odissey que se rescataron en aguas gaditanas, y ahora se llevan para Cartagena; la desaparición de la Escuela de Hostelería del Varcárcel...entre otras cosas. O es que tenemos muy malos embajadores o es que como los niños, el profe es que nos tiene manía. Para colmo cualquier obra se eterniza por culpa de las malditas administraciones, que son de distinto color político, pero de misma incompetencia. No damos una, ni con la Junta, ni con el Gobierno Central, ni siquiera con la Unesco... Cádiz ha perdido toda influencia sobre los demás, no es capaz de luchar por nada, ya que todo se sabe que de antemano, está perdido.

 Lo que fastidia del hecho en sí, es que la ciudad es como lo de la Tonta del Bote, que parece más tonta de lo que, realmente es, pero que se ha encerrado en su catetismo como refugio personal, cuando podría aspirar a mucho más. Es lo cómodo, es lo sencillo, y es como mejor se vive. Los político se han contentado con el pan y circo, el futbol y el carnaval por bandera. El turismo como solución final a los problemas de un Cádiz que languidece de manera irremediable. Y como siempre, en el lugar donde antes había trabajo, se construyen casas, porque el poco hueco que hay en la ciudad es para aprovecharlo. Total, y todo, para seguir perdiendo población...Que lástima de ciudad.

Una decisión acertada, derribar éste edificio para construir un mamotreto.