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viernes, 4 de julio de 2014

La negra plaga.

 Es famoso el fino humor británico, pero es más desconocido, y tal vez más punzante, el humor platense, ya sea argentino o uruguayo (si leen este blog desde alguno de los dos lados, por favor, no se molesten, para ustedes, todos somos  gallegos). Viene esto a colación, por una memorable frase de un periodista del país patagón cuando España ganó su primer Mundial de fútbol en 2.010, en pleno apogeo de la crisis, y que venía a versar, más o menos así: Ya tienen un Mundial de fútbol y corrupción en todos sus estamentos, bienvenidos a vuestra argentinización. Razones no le faltaban, y el paso de los siguientes cuatro años le ha dado la razón, ver el telediario produce vergüenza ajena, y ya ni el Mundial nos da una alegría. Aquí está corrupto todo, y sobre todo, los grandes lobbies de nuestra economía, principalmente, el relacionado con el de la energía. Punto y aparte. Pero si hay una mafia destacable, está el de las gasolinas y las petroleras.


 Ya les contaré en otra entrada, algo repugnante, y digno de cárcel de por vida de los responsables de la refinería algecireña. Pero lo que hoy me ha indignado es por algo, que sucede, miren por donde, de casualidad, así, como de vez en cuando, por ejemplo, cuando se dan las vacaciones a media España, y resulta que en plena Operación Salida, ya sea de Navidad, o de verano, resulta que suben los precios de la gasolina y del diesel, como el que no quiere la cosa. También existe la "casualidad" en los festivos y puentes, e incluso, los fines de semana, donde el crudo es más caro que los lunes. Chasca, chasca. Resulta toda una vergüenza, y una paradoja, que aquellas petroleras que se pasan por el forro la soberanía del pueblo canario, vengan a darnos una lección de moralidad, sobre lo que es bueno para la economía española, y su autoabastecimiento, cuando ellos, todas las semanas, juegan con la inflación de nuestra economía. Y lo digo bien, inflación, porque en el precio de las gasolinas, está el de todo lo demás, es una ruina, por decir algo, para una empresa de transporte el que todos los días de la semana cambien de precio (artificialmente). Claro que está la cosa, de ir los lunes a llenar el depósito, y que se jodan, pero las circunstancias y los elementos, puede que vayan por otros derroteros. Y te tengas que fastidiar, y alimentar tu coche en viernes. Sin embargo, uno no sabe lo que es peor, si depender de ellos, o de los de las energías renovables, porque por ejemplo, si se empieza a usar como combustible la biomasa, no esperen que los precios de sus alimentos sigan igual, el precio del trigo, aceites o de las aceitunas crecerán exponencialmente por la demanda de grandes cantidades de los mismos por parte de las grandes empresas, petroleras en su mayoría, con logotipos verdes. Esto, que parece ciencia ficción, ya está pasando, en algunos lugares como en los campos de Zamora.


 Ahora van de buenos a Canarias, y les dicen a todos, que subirá el PIB, el empleo, y que el mundo será como un anuncio de compresas, lleno de florecitas, y gente cantando, bailando y haciendo el gilipollas. Y allí, como en todo nuestro país, sabemos, que todos los mierdas que gobiernan las petroleras españolas, y no españolas, les importa un rábano la población, y el medio ambiente. Y que a los gobiernos, se les compra. No es una cosa única de nuestra nación, por ejemplo, en Virunga (paraíso del gorila de montaña) se ha logrado parar los proyectos de extracción. Otro punto preocupante es el Polo Norte, donde en el Océano Ártico se han descubierto grandes bolsas de crudo, poniendo en peligro el medio natural de la región, e incluso, la seguridad mundial, pues cinco potencias se pelean por su trozo de pastel. En EEUU, las cosas son peor si caben, con el método del Fracking se cargaran medio país, incluido el paraíso ecológico de Alaska, en un sistema, parecido al que se pretendió aplicar en el Proyecto Castor de Castellón. Arrasarán con todo, pero serán autosuficientes, como alegan los fachas del liberalismo económico, y creánme (pueden probarlo si quieren, aunque no se lo recomiendo a nadie), ni el dinero, ni el petróleo se comen. Y al final tendremos que decir lo mismo que decía el jefe indio Noah Sealth:


 ¿Donde está el matorral?, destruido. ¿Dónde está el águila?, desapareció. Termina la vida, empieza la supervivencia.
 ¿Y nosotros?. Hemos cambiado de la dictadura de Franco, a la de los lobbies, de una salimos, de ésta, sinceramente, lo tenemos realmente jodido.





sábado, 29 de septiembre de 2012

Porque no vamos al cine.

 El otro día, escuchando la radio, para variar...tuve la oportunidad de oír una entrevista que le hacían a José Luis Garci a cuenta del estreno de su nueva película. Sobre el film no voy a comentar nada, ya que aún no la he visto, y no es bueno opinar sin saber de lo que se habla. Pero me llamó la atención cierto comentario que hizo, en parte razonable, sobre la crisis en el mundo del cine. Que lleva varios años largos. Y lo achacaba al hecho de que la gente a perdido la ritualística de ir a echar, por ejemplo, una tarde en alguna sala donde se proyecte alguna película. De hecho argumentaba que antes los cines estaban situados de forma independiente en la calle, y no como actualmente, que pertenecen a grandes centros comerciales. Y lo comparaba con la caída de la afición del circo, otro fenómeno que ha ido perdiendo peso en nuestra sociedad, pues hoy a ningún niño le hace ilusión ir a ver a un domador de leones, como antaño. Razón no le falta. Pero hay otras razones que se deben incluir a la crisis que afecta al mundo del cine, ya que los cinéfilos no están en peligro de extinción, sino que siguen abundando. Hay más mar de fondo de lo que parece. Ahí suelto unas cuantas al voleo, las que se me han ido ocurriendo a lo largo de ésta entrada:

Con la entrada del euro las salas han pasado de costar 350 ptas a 7 u 8 euros como mínimo.

Porque el IVA sube cada año.

Porque el redondeo del euro en el 2.002, cuando entró la moneda, nos ha jodido  hasta el fondo.

Porque no paran de bajarnos el sueldo.

Porque para salir a cenar a lo barato, tomamos una hamburguesa (menú con patatas) que cuesta hoy día siete euros, cuando antes eran cuatro. Así pues, si antes podías salir a tomar algo antes de ir al cine, hoy ya no puedes.

Porque una coca cola o un café no bajan el euro cincuenta.

Porque el petróleo cuesta cada vez más caro, y las cosas del coche hay que pagarlas.

Porque para aparcar también hay que pagar, el número de zonas azules crece, y los parkings de pago son cada vez más caros y se saltan la ley a la torera.

Porque ya no hay día del espectador que valga la pena (50 ctms de ahorro todo lo más), y porque no hay la sesión matinal de los domingos, que eran más baratos.

Porque las películas de ahora son tan profundas que sólo las entiende el que las ha hecho.

Porque estamos hasta los cojones de la Guerra Civil española.

Porque a los actores españoles no se les entiende cuando hablan.

Porque el aire acondicionado o la calefacción son una auténtica tortura, y el sonido, hecho para quedarte sordo, parece programado por un poligonero.

 Termino ésta corta entrada con una sencilla pregunta: ¿De donde coño sacamos (dinero) para ir al cine?