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domingo, 21 de octubre de 2012

Más que gallos...gallinas.

 Estamos en una época en la que poner a parir a los políticos es pan nuestro de cada día, sin embargo, tal vez, o casi seguro habría que decir, a los ciudadanos españoles, en especial a los del sur, nos falte algo, por no decir bastante, de autocrítica. Es evidente, que los políticos son la pura representación de un pueblo, y cada uno, tiene a los que se merece, y viceversa. Y los ciudadanos españoles no nos hemos caracterizado durante estos años por la ejemplaridad; por ejemplo, a nivel europeo, tenemos fama de ladrones, bien ganada por cierto, tanto, que en el cuento, en vez de Alí Babá podría llamarse, facilmente, Manolo y los cuarenta ladrones (si sólo fueran cuarenta...). Ahí tenemos el ejemplo de estos años de pelotazo económico en los que si eras honrado, y hacías las cosas con esfuerzo, estudiabas o trabajabas, es que entonces eras un gilipollas, no como Juanito el del sexto, que sin estudios ni nada, montó una inmobiliaria o una financiera del tipo Freedom Finance, que te reunificaba todas las deudas. Y de la noche a la mañana, el vecino del sexto, pasó de ser un muerto de hambre a tener un BMW tuneado, a ir encorbatado, y tener siete casas para alquilar o vender, y un chalet para los fines de semana. Mientras tú, con tu mierda de sueldo, eras para el resto de españoles, eso, un gilipollas.

 Otro ejemplo más concreto, y más local, ocurrió en un famoso astillero del sur de España, donde se prohibió la entrada de los coches de los operarios, porque se mangaba más que se respiraba; así pues, se decidió construir una enorme bolsa de aparcamientos a la entrada de la factoría, y acceder, o bien a pie, o en un autobús que la empresa facilitó...así no hay manera de que prospere nada. Lo jodido del caso, es que se ha robado, y se roba, para el campito que uno tiene en Chiclana o en el Aljarafe; o sea, que no es para comer, porque se entiende a aquel que entra en un sitio a mangar algo para que sus hijos coman, pero no por el hecho del lujo en sí, pues ya que tiene un campito, se supone que tiene posibilidades de gastar, y no necesita del hurto. Tampoco somos de cuidar de nuestro entorno, y ya no hablo del medio ambiente y de los espacios naturales, que para muchos es algo muy dificil de entender, sino de nuestra propia ciudad o pueblo; y ahí voy a ser claro, por ejemplo en Cádiz, la estatua del pobre Columela siempre está rota por algún gilipollas que no tiene otra diversión que cargarse el mobiliario urbano, quemar contenedores y hacer pintadas en sitios claves como la Catedral Nueva, entre otras actividades contructivas. Otro ejemplo es la iniciativa de unos alumnos de Bellas Artes de Cádiz, que adornaron los parques de dicha ciudad, y de San Fernando con dinosaurios, que estaban, dicho sea de paso, muy logrados. Sobra decir, cuanto duraron en una, y otra ciudad...apenas unos meses. De repente, se vieron algunos sin cola, otros sin cabeza, otros en el suelo sin patas. Se confirmaba así la segunda extinción de éstos majestuosos reptiles. Así que no animo ni a Michael Crichton, ni a Spielberg a montar un Parque Jurásico aquí, porque los pobres velociraptores la tendrían jodida con los poligoneros de la zona. 

 Termino ya, aunque pienso continuar con la autocrítica ciudadana, con otro asunto que literalmente, llena de mierda nuestras ciudades. Los españoles por lo general, y los andaluces en particular, somos muy gallitos, pero realmente, lo que somos es más puercos que las gallinas. De ahí el título de la entrada. Las ciudades andaluzas, que deberían de estar como una patena de limpias, para dar la bienvenida a la cantidad enorme de turistas que nos visitan, resultan ser un enorme estercolero, más sucia que una porqueriza. La cosa tiene su enjundia, pues la mitad de las ocasiones, como ya dije, las papeleras, o están rotas, o están quemadas; pero cuando se reponen, una y otra vez, seguimos tirando las colillas y los papeles al suelo. Eso por no hablar de las playas, donde te bañas entre compresas y distintas variedades de plásticos. Y por no contar lo de que al personal le cuesta abrir los contenedores de basura, dejando las bolsas en el suelo de los alrededores del mismo, mientras éste, permanece vacío. Tampoco es explicable, y digno de estudio para Iker Jiménez, que narices hace la gente con los muebles, ya que todos los días, alrededor de dichos contenedores, aparece una maraña de maderas pútridas por la lluvia, por el sol, o por el calor, que llenan de bichos indeseables nuestras barriadas. 

 En ésto, voy a romper una lanza a favor de los políticos españoles, después de tantos palos, por parte mía. El dinero que se gastan los ayuntamientos españoles en reponer el mobiliario urbano que nosotros mismos nos hemos cargado es de vértigo. Y nosotros criticando los derroches de ellos, pero sin mirar a los nuestros. También el dinero empleado en la limpieza, mañanas, tardes, y noches, es también para tener en cuenta. Chapó por nuestros estadistas, que al menos se preocupan de la imagen de las ciudades. Pero no haría falta tanto gasto, si nosotros mismos cuidáramos lo que tenemos. Como dice el viejo refrán: no es más limpio el que limpia, sino el que menos ensucia.


Imagen de los destrozos del Parque del Oeste, en San Fernando.

sábado, 13 de octubre de 2012

Promesas incumplidas

 Es una entrada sencilla, no quiero enrollarme, pero el otro día con unos amigos surgió una interesante conversación (mientras esperábamos para recoger la pizza que habíamos pedido). Estábamos hablando de los trabajos, especialmente sobre los primeros que habíamos tenido, esos que te pillan de novato, en los que te esperas mucho, y lo más normal, es que no encuentres nada. Al menos eso pasa por aquí por el sur. Casi todos comenzamos con unas prácticas, en su mayoría no remuneradas, tras haber terminado el título de turno que uno haya hecho. Y las coges con ganas, pensando que te vas a comer a la empresa de turno, y que tal vez, con un poco de suerte te quedes. Evidentemente, como novato que eres, piensas que tal que llegues resolverás todos los males de la empresa...y luego la realidad te pone en tu sitio.

 Sin embargo, no eran por ahí los tiros de nuestra conversación. En la mayoría de los cursos para desempleados, y en las prácticas de empresa, ya sean universitarias o de índole autonómica, lo cierto es que siempre te prometen el oro y el moro. Y con perdón, por lo políticamente correcto, pero todo se queda en el moro. Siempre te recomiendan que sigas unos pasos que son los útiles para hacerte hueco en el mercado laboral, pero como siempre, la realidad te pone en tu sitio. Y como en todo estudio, nada de lo que hayas empollado sirve de algo. Esos mismos profesores, empresarios, y tutores en las prácticas, siempre prometen que hablarán por tí, ya que casualmente, les has caído bien a todos. Ni el del año pasado, ni el del anterior, ni el del que viene...tú eres la estrella. Que casualidad. Cuando pasan los años, y miras desde la retrospectiva, te das cuenta de todo: toda empresa necesita un primo que haga el trabajo que nadie quiere. Y gratis a ser posible. Porque si está a sueldo, tiene derecho a exigir, pero si lo que pasa es un examen, el alumno lo único que quiere es aprobar. De éste modo, tanto empresas como sindicatos y administraciones, se han lucrado a costa de muchos becarios jóvenes que lo único que tenían ganas eran de encontrar un sitio en ésta puta vida. Y la Junta de Andalucía, tan socialista, ha permitido el abuso del neoliberalismo en su lado más salvaje, para que cuatro pymes, pertenecientes, la mayoría a amigotes de turno, se aprovecharan de ellos de la manera más amoral posible, jugando con las ilusiones de la gente que más necesita encontrar un empleo. 

 Pero no todo es culpa de la administración, los ciudadanos también somos responsables, pues al fin y al cabo, tenemos los políticos que nos merecemos. Como todos sabemos, el modo de encontrar trabajo aquí, aunque sea una mierda, es el apadrinamiento. Es decir, el simple, y llano enchufe. Método made in Spain. Entonces, no rehúsas a la recomendación de nadie, y como decía Groucho Marx, tenemos unos principios que sino gustan, los cambiamos por otros. Y aparecen en escena aquellos amigos de turno, ya sean tuyos, o de tu padre, o del Naca, que te aseguran que cuando termines tu titulación, entrarás a trabajar con él, o en alguna empresa en la que tenga mano, pero casualmente, cuando toque el momento, la cosa es que está dura...precisamente en la profesión para la que has estudiado. Vamos...como siempre. Por mí pueden irse todos a la mierda: ciudadanos y administración. Tenemos lo que nos hemos buscado. 



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sábado, 6 de octubre de 2012

Balas blancas para la oveja negra.

 Decía una canción de Barricada en la canción de "Oveja Negra" aquello de balas blancas para la misma. Y es que el ungulado oscuro ha sido tema de conversación para poner a parir a alguien en todas las épocas desde que el mundo existe. En la Biblia ya tratan de poner de carajote al hijo pródigo, quien tenía que ser de España, y no de Israel como dicen, pues tras independizarse, resulta que al cabo del tiempo tiene que volver a casa. Sin embargo, y hay que decirlo claro, en la pandilla de Norit ni todas las ovejas son blancas, ni todas son negras, sino que la mayoría tira al gris, oscuro o claro, según cada uno. Pero es fácil señalar a alguien cuando las cosas no son como uno quiere. Un ejemplo claro es la sociedad de cualquier pueblo, entre ellos el español, que tiende a echarle la culpa a sus políticos, cuando éstos son, realmente, la pura representación filedigna del ideario del mismo. Y hay que decir, que si los políticos españoles son ladrones, es porque sencillamente, el pueblo español desciende por entero de la jarca de Alí Babá. Pero eso es otro tema, hoy no está la cosa para hablar de política, pues no sabría donde empezar.

 Hoy me da la gana de hablar de madres de adolescentes; concretamente de esas que opinan que sus hijos son ejemplares. En fin, me explico, recuerdo que en mi casa, cuando llegada la Navidad, había cuatro cosas tradicionales: los adornos, la comida, los regalos, y...la llamada de la madre de un colega que todos los fines de año desaparecía. La cosa, dicho así, parece más grave de lo que era en realidad; lo cierto es que la llamada tampoco fastidiaría sino fuera porque se realizaba todos los Años Nuevos a las nueve de la mañana, justo un par de horas después de habernos acostado todos en mi casa. Así que aquellas memorables y frías mañanas, cuando más calentito estaba en la cama, asomaba mi madre por mi puerta diciendo aquello de: la madre de J. al teléfono. Tras lo cual, tomaba aire, me cagaba en Panete, y contestaba, cada año de forma más borde, ya que de aquella no había inalámbricos, y había que levantarse del sobre. Otro año que J. había desaparecido del cotillón, pero no se crean que por secuestro ni nada parecido, sino que el señor J. cada fiesta grande, y pequeña también, tenía por costumbre cogerse un coma etílico o una borrachera del tamaño del Arco del Triunfo. Y no fallaba: carnavales, nochebuenas, fines de año, feria... Así pues, que mis amigos y yo, que nos achispábamos de vez en cuando, ahora resulta que empezamos a perder la costumbre, porque J. desaparecía, y nos pasábamos toda la noche buscándolo...hasta que nos cansábamos, y nos íbamos para casa. Al fin y al cabo, ya sabíamos lo que había pasado. El caso es que, una vez que matastes al gato, te llaman el "matagatos", y por mi costumbre de fumar, y haber cogido alguna cogorza que otra con los colegas, ahora resultaba que la mala influencia, para la madre de J.,  éramos todos nosotros...especialmente yo. Tócate los huevos. Pero quedaba claro para todos, menos para el amor materno, que los demás, al menos llegábamos de pie; y que pese, a que yo faltara a alguna fiesta (entónces vivía en Huelva), o faltaran algun que otro amigo, el señor J. seguía cogiéndosela doblada. Y es que no hay más ciego que el que no quiere ver. Como aquello de que el cornudo es el último en enterarse de los deslices de su mujer. Hay muchas madres que no ven que los que cometen los errores son sus hijos, y se empeñan en echarle la culpa a sus amigos. Y sino, es la sociedad la que lo fustiga. Pero cualquier cosa, en vez de tomarse en serio el problema; tal vez ahí resida el principal fracaso del sistema educativo español; es decir, la ceguera de la propia familia para ver la realidad. Los progenitores de éstos críos nunca terminarán de reconocer los vicios de sus hijos, y así les va. Son los típicos que siempre van a negar que sus hijos ni fuman, ni beben.  Que son ideales de la muerte.

 Sea como fuere, el último fin de año en la que se realizó aquella llamada, y en la que mandé a la madre de J. al carajo (siento ser tan literal), ocurrió lo siguiente: tras toda una noche de búsqueda por parte de todos nosotros, y preguntas a los distintos amigos que estaban en el cotillón, logramos encontrar a J. A eso de las siete de la mañana ya. Lo cogimos entre dos, y lo llevamos a la entrada, a que se sentara en un banco. Y le dijimos que esperara un momento que íbamos a ir al guardarropas a coger las chaquetas. Y les puedo jurar, que al igual que en el Triángulo de las Bermudas, con los barcos, el señor J. desapareció como si nada. Así pues, hasta las narices de buscar toda la noche, decidimos no volver a empezar, y cogimos el autobús de vuelta a casa. Pasado el día, nos volvimos a ver todos de noche, y le preguntamos al personaje en cuestión, que le había pasado. Y nos contó que decidió irse andando, entre Chiclana y San Fernando, pero no por la autovía, ni por ningún sendero, sino por medio de las marismas (sería marea baja), así que recuerda que apareció a la altura del Puente Suazo, con todo el traje chaqueta enfangado hasta la altura de los hombros. En ésto, se para un coche, y un nota lo invita a montarse para acercarlo a casa. Y mientras tanto lo entretiene con revistas porno...Y ya no recordaba más. Casi mejor, le contesté, fue entónces cuando le dije que mandé a la mierda a su madre. Se encogió de hombros, e hizo un gesto con la cara de como sino hubiera pasado nada. Que le daba igual...
 Vaya mundo de locos, después era yo el que daba la nota...


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sábado, 29 de septiembre de 2012

Porque no vamos al cine.

 El otro día, escuchando la radio, para variar...tuve la oportunidad de oír una entrevista que le hacían a José Luis Garci a cuenta del estreno de su nueva película. Sobre el film no voy a comentar nada, ya que aún no la he visto, y no es bueno opinar sin saber de lo que se habla. Pero me llamó la atención cierto comentario que hizo, en parte razonable, sobre la crisis en el mundo del cine. Que lleva varios años largos. Y lo achacaba al hecho de que la gente a perdido la ritualística de ir a echar, por ejemplo, una tarde en alguna sala donde se proyecte alguna película. De hecho argumentaba que antes los cines estaban situados de forma independiente en la calle, y no como actualmente, que pertenecen a grandes centros comerciales. Y lo comparaba con la caída de la afición del circo, otro fenómeno que ha ido perdiendo peso en nuestra sociedad, pues hoy a ningún niño le hace ilusión ir a ver a un domador de leones, como antaño. Razón no le falta. Pero hay otras razones que se deben incluir a la crisis que afecta al mundo del cine, ya que los cinéfilos no están en peligro de extinción, sino que siguen abundando. Hay más mar de fondo de lo que parece. Ahí suelto unas cuantas al voleo, las que se me han ido ocurriendo a lo largo de ésta entrada:

Con la entrada del euro las salas han pasado de costar 350 ptas a 7 u 8 euros como mínimo.

Porque el IVA sube cada año.

Porque el redondeo del euro en el 2.002, cuando entró la moneda, nos ha jodido  hasta el fondo.

Porque no paran de bajarnos el sueldo.

Porque para salir a cenar a lo barato, tomamos una hamburguesa (menú con patatas) que cuesta hoy día siete euros, cuando antes eran cuatro. Así pues, si antes podías salir a tomar algo antes de ir al cine, hoy ya no puedes.

Porque una coca cola o un café no bajan el euro cincuenta.

Porque el petróleo cuesta cada vez más caro, y las cosas del coche hay que pagarlas.

Porque para aparcar también hay que pagar, el número de zonas azules crece, y los parkings de pago son cada vez más caros y se saltan la ley a la torera.

Porque ya no hay día del espectador que valga la pena (50 ctms de ahorro todo lo más), y porque no hay la sesión matinal de los domingos, que eran más baratos.

Porque las películas de ahora son tan profundas que sólo las entiende el que las ha hecho.

Porque estamos hasta los cojones de la Guerra Civil española.

Porque a los actores españoles no se les entiende cuando hablan.

Porque el aire acondicionado o la calefacción son una auténtica tortura, y el sonido, hecho para quedarte sordo, parece programado por un poligonero.

 Termino ésta corta entrada con una sencilla pregunta: ¿De donde coño sacamos (dinero) para ir al cine?


sábado, 22 de septiembre de 2012

No aprendemos...

 Ya llegó el Gordo del pelotazo económico, y cayó, a diferencia de en Navidad, en Madrid en vez de en Cataluña. El multimillonario Adelson se ha decidido, al final, traer lo que le faltaba ya, a España, para ser el emporio de las putas y los camareros. Es decir, del turismo descerebrado que al final hemos hecho propio, a pesar de tener la historia más rica de Europa, la variedad de monumentos más sorprendente, y la gastronomía más exquisita. Pero de nuestro país, quedará para todo personal rubio y de ojos azules, como la nación donde se puede ir de juerga hasta la madrugada, tomar paella, practicar "balconing", y meterte hasta los ojos de pastillas y coca en una discoteca de la zona del levante español. Ahora, también será patria de los casinos, y así, todas las mafias mundiales que se habían asentado de manera discreta en la Costa del Sol, ahora podrán lucir sus lujos en Alcorcón. Con hacernos una idea del negocio que se nos viene encima, sólo baste con pensar que hay otras "Vegas" en Macao y Singapur. Todos lugares conocidos por negocios de la peor calaña, incluyendo la prostitución infantil. ¿A que ahora queda claro?

  Pero si criminal me parece lo de Eurovegas, peor me pareció la reacción de un Artur Mas que es como Don Quijote, cuanto más tiempo pasa, es más carajote. Semanas antes de una diada que huele a cortina de humo, el honorable president, cargo con nombre de queso, comentó que si Madrid se quedaba con Eurovegas, Cataluña tendría Barcelona Word, otro complejo macrohotelero con miles de parques temáticos y muchos campos de golf. O sea, la misma mierda de siempre. En Madrid, en Cataluña, en Andalucía...y en el resto del país. ¿No queda claro ya, que Cataluña forma parte de la España más castiza?. Pues al fin y al cabo, apuestan igual que todos por construir mamotretos y destruir la costa, o cualquier territorio que se ponga por delante. Y es que de Pirineos para abajo, salvando ciertas zonas de Portugal, e incluyendo a los llanitos, tenemos una península podrida de dinero negro y de fácil pelotazo. Hasta los monos de Gibraltar se dedican a mangar todo lo que tengan los turistas. Pero centrándonos en nuestro país, que ya tenemos suficiente, hay que decir que echarle la culpa al euro de todos los males, es como echársela a la humedad de todos los achaques en los huesos. No vayamos a engañarnos, España es así desde que nació el desarrollismo franquista, donde se edificaron colmenas de pisos en las grandes ciudades, y se arrasó con gran parte de la costa mediterránea, destrozando la impronta de miles de pueblos típicos y sus paisajes. Pero como siempre digo, lo de ahora, lo del cambio del milenio, es peor, porque se suponía que había leyes, medios, y un mayor conocimiento para evitarlo. Y sin embargo, nada ha cambiado, sólo basta con mirar cada cuatro años, cuando hay elecciones municipales, y entre los folletos propios de la propaganda electoral de cada partido, hay más de lo mismo: nuevas urbanizaciones, campos de golf, hoteles, etc. Todo como una supuesta solución al paro endémico de la zona de turno. Vendiéndose como una panacea, como si la crisis nunca hubiera existido. Es lamentable, que por el contrario, la industria no se fortalezca, ni se potencie; que son los que de verdad dan puestos de trabajos razonables, y con un índice de temporalidad más bajo que en el turismo y la hostelería. Tampoco se han creado en los últimos veinte años grandes empresas comerciales, exceptuándo el holding de Inditex, o el caso de Mercadona. Por ejemplo, una vez desapareció Galerías Preciados, El Corte Inglés no ha vuelto a tener una competencia española. Ni el mundo financiero es importante en España, que aprovechando la fortaleza del BBVA o del Santander, podrían haber creado una "City" a lo londinense en pleno centro de Madrid.

 Tal vez sólo haya una ciudad española que se haya arrepentido del modelo económico general que nos ha llevado a la ruína, y puede sorprendernos: Málaga. La capital de la Costa del Sol lleva años convirtiéndose en un centro importante para la industria relacionada con ordenadores, programas y videojuegos. Algo, por fin, con futuro. Pero antes han pasado por donde estamos ahora el resto de los catetos españoles que adoramos la destrucción de un paraje por el bien de un progreso que enriquece el bolsillo de unos pocos. Sólo un dato más, ésto es algo global, y ciertas estadísticas dicen que, a principios de los noventa, un veinte por ciento de la población era rica, ahora en el 2012, sólo un ocho por ciento. ¿Quien me quiere explicar las bendiciones del neoliberalismo en nuestro país, con trabajos temporales, minijobs y sueldos precarios?. A ver quien tiene huevos...ésto último, también es muy español.


sábado, 15 de septiembre de 2012

Los indios cabreados

 En mi tierra, cuando dejas de fumar, o al menos dejas de comprar, y uno se lanza sobre un pobre transeúnte (que normalmente suele ser un compañero de trabajo, amigo o familiar) para pedirle un cigarro, fuego y hasta los pulmones para echar una calada; y uno dice aquello de:

 - Tío, estás como los indios cabreados (no compartes la pipa de la paz).

 De ese modo, se sangra un cigarro de modo curioso, y hasta simpático...hasta que, evidentemente, han llegado, al mismo, siete con la misma historia. Entonces, el colega de turno también deja de comprar. Y empieza a decir aquello de los indios cabreados. Es el círculo de la vida. Sobre los sangradores de tabaco hay todo un mundo apasionante que ahora se empieza a descubrir, a la par que aquel de las profundidades y abismos del océano. No obstante, quiero decir que antes descubriremos algún microbio con vida propia en Marte o Europa (satélite de Júpiter) que saber que es lo que motiva al aprovechado de turno para sacar los cigarros ajenos, y lograr que todos los días todo el mundo trague. Aunque hay veces, que Toro Sentado mande a tomar Fanta al General Custer. Pero está claro, que por cada cuatro que aleguen motivaciones económicas, hay diez que lo hacen por simple placer de joder al personal.

 Hay muchos tipos de vampiros del tabaco, pero curiosamente, la ciencia no los ha estudiado a fondo, tal vez por falta de presupuestos. Porque su centro de estudio, probablemente, se encontraría en España, país del sangrador de tabaco por excelencia. No hay estación de autobuses o de trenes donde no hayan cuatro tíos sangrando cigarros a diestro y siniestro. Ni "corteinglés", con sus empleados fumando como rinocerontes en celo, en la puerta de salida de los empleados, cuya estampa se completa con un cenicero a rebosar. Otros sitios indicados para observar a la fauna echadora de humo, se encuentra, como no, en la puerta de cualquier oficina llena de administrativos, los cuales, se toman un café de máquina, y siete cigarros a lo largo de la mañana. También las puertas de los colegios e institutos es un lugar indicado donde sangrar, pues los estresados profesores aprovechan, en muchas ocasiones, las guardias que debieran hacer en los pasillos del centro para ir a fumar. Luego ocurre lo que ocurre, y si pillas a Jaimito fumando porros en los aseos, no es cuestión de afeárselo, porque ellos tampoco estaban donde debieran.

 Pero para historia curiosa de fumadores, la que me contó un amigo heavy de Úbeda, quien compartía con su paisano y tocayo, Joaquín Sabina, su forma de vivir. Coincidimos en Huelva, en la Universidad, y según contaba, que una tarde de sábado que fue a pillar (a comprar grifa), pues la residencia de estudiantes se había quedado vacía el fin de semana, ya que el resto éramos de zonas cercanas y los viernes íbamos para casa; entonces, el muchacho para entretenerse se le ocurrió comprar el hachís donde le había recomendado otro heavy de Sevilla Este (éste que fumaba más que respiraba), era en un piso de un barrio de lo peor de la ciudad. Sea como fuere, allá que iba el ubetense a meterse en la boca del lobo: entró en el patio de un bloque de piso, éste era un enorme solar con asfalto suelto, casi gravoso; allí había varias caravanas, llamó a una y le contestaron: ¡lárgate que estoy follando!. Pero el heavy no se desanimó, y sabía que dentro de los mismo bloques había una opción B a la que atenerse. Subió por unas escaleras típicas de barrio viejo de los años 50, y en uno de esos pisos, había un enorme gitano, gordo, con un chándal del Real Madrid, cuya chaqueta estaba abierta por la mitad, para mayor lucimiento de su barriga, pelos del pecho y medallón del Rocío, pues no llevaba camiseta alguna; le acompañaba un enorme mostacho a lo Vercingetorix. Éste le invitó a pasar, y en el interior de un piso había un caterva enorme de chiquillos que no pasarían de los doce años, y que se dedicaban al negocio. Y a ellos le compró la mercancía, pero justo antes de irse, el gitano le pregunta si tiene un cigarro, a lo que el pardillo le ofrece uno, entonces, como las ranas croan en una charca, cada niño empezó a pedirle uno. Así que el heavy se quedó con dos o tres sólo para echar el fin de semana, ya con los estancos cerrados, y sin cambio alguno pues se lo había gastado en la grifa (convenía llevar lo justo para que no te mangaran). Así pues, llegado el domingo por la noche, el ubetense heavy, amante de todo lo gaditano, y que se quedó con la expresión mencionada, me llega y me suelta lo de los indios cuando todavía no había soltado la maleta, contarme la historia que ahora les cuento, y de paso, yo, poder mandarlo a la mierda por quedarse sin tabaco por gilipollas.

 En fin, para evitar enrollarme más, y hacer más larga una entrada, que no da para más, haré como de costumbre, y dividiré el mundo en dos. Y es que hay dos clases de fumadores: los quemados por la vida, que son aquellos, que fuman rápidamente, con la cabeza gacha y sin hablar con nadie. Y los administrativos, que pueden ser cualquier persona, y que tardan una barbaridad en terminarse un cigarro, pues junto a él, hay una enorme masa de gente con su tertulia incluida, de más de media hora. Por cierto, ya que estamos: ¿no tendrán un cigarro por ahí?.


 PD:  Hablando de humo, como los indios están tanto el Gobierno Central, como la Generalitat de Cataluña, para ver quien lanza más humo, tal vez, haya mucho que esconder con los nuevos recortes. ¿Ustedes que creen?


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sábado, 8 de septiembre de 2012

Las miserias del Berlín Oriental

  De todos es conocido que la mejor policía secreta del mundo fue aquella que existió en la Alemania Democrática, o más comúnmente llamada, Oriental. Siendo una paradoja aquello de que todo país que se denomine “democrático”, no lo es, como pasa con la República Democrática del Congo. Sin embargo, su base se apoyaba, aparte de en sus ingeniosos métodos, en una ingente cantidad de chivatos y cotillas que le suministraban información constante. Pero no se crean que eso lo inventaron los alemanes, sino que casi con toda seguridad, lo hizo un español. De hecho, soy de los que opinan, como José Mota, que todo pueblo español tiene su vieja de visillo, que observa, juzga y paliquea de todo el mundo. Si en España se hubiera instalado alguna vez una especie de Stasi, hubiera tenido más éxito, sin duda, que la alemana, pero de aquí a Lima. Toda la mancha de marujo/as que ven Gran Hermano se hubieran hartado de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el suyo propio. Y sino vean el ejemplo:

  JJ. es un tipo que está siempre buscándose algo con lo que ganarse la vida y así poder independizarse. Hay que decir que no ha durado más de un año en ningún puesto de trabajo, a pesar de que cumple siempre a rajatabla todo lo que se le pide. Pero todo es temporal, y que para encontrar algo bueno, hay que aplicar el método español de contratación: el enchufe. Algo que ni tiene, ni parece que lo vaya a tener. Empezó trabajando como no, de becario, gratis total, haciendo una sustitución de verano, tuvo la ilusión de pensar que como una de las trabajadoras del centro donde estaba asignado se quedó embarazada, él cogería la vez mientras duraba la maternidad. Pero junto a él, entró otra muchacha. Así pues, la decisión de la directiva estaba tomada, se quedaba el que tenía las tetas más grandes. Primera en la frente. El siguiente trabajo también fue de becario, en otra sustitución de verano, también sin cobrar, pero en ésta empresa, todos los empleados eran primos, hermanos, tíos, etc. Y es que nadie como una Pyme para dar trabajo…a los de su familia. Pasó el verano y el invierno una vez más, volvió a llamar la academia que hacía contrataciones de becarios. Y volvió a tragar. Entró en otra, en la que había tres tío dirigiendo la empresa, y una enorme masa de becarios, que iban y venían. Al siguiente verano, le volvieron a llamar de la misma academia para lo mismo, a lo que nuestro personaje respondió:

-           - No, pisha, déjalo que éste verano me tengo que quedar con el perro de mi cuñado.

  Entre verano y verano,  JJ. hacía cursos de formación tipo FPO, que le prometían el oro y el moro, pero que acababan siempre igual, hasta los mismísimos bolos de dinámicas de grupo. En el primero trabajó como un condenado como si de un curso reglado se tratara, pero al cuarto se dedicaba a aparecer y vaguear. Ya le llamaban el “licenciado en FPOs”. También tenía su orientadora, en uno de esos centros para el empleo, en los que, precisamente, lo que no se encuentra es trabajo, pero ésta, se dedicaba a jugar al comecocos mientras creía que nadie la miraba. También se aburrió. Se metió a opositar, pero resultó que estudiaba para algo en lo que salía diez plazas cada cuatro años, como las olimpiadas, casualmente cuando había elecciones al Parlamento Andaluz. También se aburrió, porque además, las plazas estaban vendidas, o mejor dicho regaladas. Mientras tanto escuchaba eso de:

      -  El que no trabaja hoy día, es porque no quiere.

  Encontró un trabajo remunerado, mira por donde, de albañil chapucero, y evidentemente, le llamaban de vez en cuando, en verano, y por supuesto, le pagaban en negro. Luego se metió a jardinero, pero también lo dejó porque trabajaba nueve horas, pero cotizaba y estaba asegurado cuatro. Trabajó, en ocasiones, también en unos grandes almacenes, pero sólo lo llamaban por Navidad, como al calvo del anuncio de loterías. Al fin encontró algo en lo que quedarse, cobraba una mierda, unos 500 euros, pero al menos era algo. Sin embargo, cuando le fueron a renovar, le dijeron que le bajarían el sueldo a 300 euros, porque había que apretarse el cinturón en tiempos de crisis. Así que se acordó de los directores de los bancos intervenidos, que también estaban en su situación. Pudo seguir hasta que se le acabó el contrato.

 Cierto lunes por la mañana, iba preparado para correr por el parque, y al bajar del portal, se encontró a las dos viejas de visillo del barrio en el portal. Después de fardar cada una de sus hijos delante de él, que si uno es médico, el otro juez, que si Marinakis está trabajando en Salzburgo y pasa menos frío que aquí en Cádiz porque allí están preparados… y que a menganito le va muy bien porque es el puto amo…se vuelven para el chaval, y le preguntan:

-           -  ¿Tú no trabajas hoy?

-         - No, me he vuelto a quedar sin nada, en lo que trabajaba era una puta mierda.- respondió el chaval bajo la cínica mirada sonriente de las dos marujas.

  Se fue cabizbajo calle abajo, mientras pensaba si hacer el casting de Gran Hermano, donde tendría más futuro. Mientras las dos viejas se decían una a la otra:

-           - Desde luego es que hay gente vaga, que no quieren trabajar en nada.

-           - Es que se está muy cómodo en casa con mamá y papá, que te den todo hecho.

   Glorias y miserias de la España imperial, donde tanto marujas que no han pegado un palo al agua, como el gobierno, afirman que hay trabajo a porrillo para escoger; pero que los parados no quieren, porque eso de madrugar es muy incómodo. Olé por vuestros huevos...y nosotros sin darnos cuenta.